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Juan Carlos Ferreyra
Fundador y Director

La experiencia personal fue el motor que impulso a Juan Carlos Ferreyra para la fundación del Programa Ibicuy.
Tras haber incorporado los conocimientos necesarios en su propio proceso de rehabilitación en Estados Unidos, Ferreyra introdujo con esfuerzo y dedicación, la novedad del programa que salvo a su vida en Argentina. Hoy es el director ejecutivo de Ibicuy y un importante referente en rehabilitación de adicciones.

 

Ibicuy es una comunidad terapéutica continua y completa

Creado para proponer una alternativa de solución eficaz a problemas de comportamiento serios en jóvenes y adolescentes.

Fundado en 1983, el establecimiento ocupa desde entonces un lugar de privilegio en el dramático vació originado por la falta de entidades intermedias que no sean ni hospitales o clínicas psiquiátricas.

A lo largo de los 30 años transcurridos desde su creación, el Programa Ibicuy ha logrado un alto índice de recuperación entre los residentes que se han graduado en él, a través de la puesta en práctica de un sólido modelo de funcionamiento, desarrollado inicialmente en los Estados Unidos y basado en un grupo de premisas esenciales, que no solo han sido convenientemente adaptadas a nuestro medio sino que además han sido perfeccionadas y enriquecidas con aportes y experiencias permanentes.

Ibicuy no es una medida pasajera. Su finalidad es cambiar de manera permanente actitudes y modelos de conducta, con el fin de que el residente pueda egresar con la seguridad de una nueva vida.

El programa sostiene que nadie puede cambiar su conducta con la simple eliminación de sus acciones negativas. El adolescente no solo debe dejar de producir actos antisociales sino también aprender una nueva manera de hacer las cosas.

La columna vertebral del modelo de terapia implementado en Ibicuy, está basado en la presión de sus propios pares. Ellos son los encargados de la seguridad, de las comunicaciones, ayudantes de cocina, obreros de servicio y toda una escala social donde los actos positivos son premiados y los negativos tienen consecuencias negativas. Así se fijan limites muy claros para que el joven no reincida en comportamientos nocivos y de índole antisocial, característicos de un hedonismo autodestructivo, como el consumo de drogas y alcohol en exceso o las malas conductas en general.

Nuestro éxito se funda en la interacción de diversos factores que han demostrado una importancia primordial para la recuperación de los jóvenes residentes.
Estos factores son:

• El lugar físico donde se desarrollan las actividades
• El sistema terapéutico donde “el compañero es el terapeuta”
• Los agentes de transformación
• La duración del proceso
• El desarrollo de capacidades de organizar grupos humanos
• La capacidad de resistir las presiones y frustraciones
• La importante suba de la tolerancia al malestar

 

LIBRO IBICUY

IBICUY: Por una nueva vida

ESTUDIO DE EFICIENCIA

EVALUACION DEL CAMBIO PSIQUICO
(UBA)
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