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El Programa Ibicuy presenta también en este campo aspectos que lo diferencian con claridad de otros sistemas.

Aprobación

No es fácil para familias ni profesionales convencer a un joven con adicción que necesita recuperarse ya que el problema que subyace es un trastorno de la responsabilidad. Por este caso, cuando la responsabilidad de recuperarse está a cargo del adicto, generalmente nunca toma la decisión. Ibicuy posee las características para retener sin violencia ni barrotes, a los residentes y nuestra experiencia demuestra que aquellos que ingresan contra su voluntad tienen las mismas posibilidades de recuperación que quienes acuden por su propia determinación.

Autoayuda

Con la coordinación y la supervisión necesarias, las técnicas modernas de autoayuda juegan un rol importante en la recuperación de un joven con adicciones. Con la coordinación y la supervisión necesarias, las técnicas modernas de autoayuda juegan un rol importante en la recuperación de un joven con adicciones. La premisa de Ibicuy es que cada individuo sea responsable de su propio comportamiento y organize a sus residentes en grupos de autoayuda que devuelvan a la vez responsablemente esa ayuda a sus iguales, tanto en reuniones terapéuticas específicas como a lo largo de innumerable situaciones que surgen en la convivencia diaria.

El personal que coordina y supervisa a los grupos no solo está capacitado en la implementación de la modalidad de la autoayuda, aplicada a la recuperación de jóvenes con problemas de conducta, sino que también incluye miembros que pasaron exitosamente por la experiencia personal de su propia recuperación. Esto les otorga una especial idoneidad, ya que cuentan con un conocimiento interpersonal e invalorable.

Grupos de trabajo

Las tareas básicas para un residente son llevarse bien con sus compañeros y aprender a manejar sus fuerzas y presiones internas. En ambos objetivos juegan un rol preponderante las continuas sesiones de trabajo en grupo, en las que los integrantes exponen sus sentimientos, sus temores, sus experiencias y sus fantasías para que puedan ser disectados, observados, comprendidos, fortalecidos cuando son positivos o desalentados cuando son contraproducentes. Por lo general en estas sesiones es donde se descubren las raíces de los problemas.

Interacción social

La estructura comunitaria de Ibicuy representa una sociedad en la cual cada residente es un alumno que va aprendiendo de manera práctica su correcta como debe comportarse. Existe una jerarquía de cargos funcionales en donde el residente comienza siendo un trabajador común y gradualmente asume cargos de mayor responsabilidad. Luego supervisa a otros trabajadores y puede convertirse en jefe de departamento, aprendiz de coordinador y por ultimo coordinador. Cada responsabilidad adicional le proporciona nuevos derechos y mayores privilegios a la vez que representa nuevos desafíos.

Psicología Transpersonal

En la formación en Psicología Transpersonal, los resientes obtienen un acabado entendimiento de lo Transpersonal, y de las herramientas que le permitirán comprender, sanar y prevenir sus problematicas en su sentido más amplio.
Teniendo en cuenta que la palabra psicología proviene del griego “psyche” (alma) y “logos” (conocimiento), podemos decir que obtendrán precisamente conocimiento acerca del funcionamiento del alma y aquello que incluso la trasciende.

Avances y retrocesos

Los éxitos y los sucesivos logros del residente son recompensados con promociones a niveles superiores. Por el contrario, la incapacidad para efectuar tareas con iniciativa propia y responsabilidad da lugar a perdida de jerarquías.

Estos retrocesos son inevitables porque numerosas tareas son asignadas deliberadamente en áreas en las que el residente no tiene suficiente experiencia. El sentido de estas es enseñarle al joven residente a funcionar en situaciones adversas y a hacer frente a los fracasos y la insatisfacción, ya que estos son parte de la vida misma. Una vez superada la frustración, el residente comprende que puede volver a empezar cada vez y triunfar sin necesidad de evasiones o estímulos nocivos. El hecho de que un residente tenga muchas experiencias de aprendizaje, perdida de privilegios, crisis y consecuencias nos indica que está trabajando y cambiando muchos aspectos de su personalidad y comportamiento.

Desde el ingreso, cada residente es evaluado por profesionales que establecen su diagnóstico inicial y a partir de entonces van efectuando sucesivos tests de progreso hasta determinar el alta. Tanto el personal como los directivos de Ibicuy mantienen una continua comunicación.

Agentes de transformación

El trabajo del personal médico, el paramédico y el apoyo psicológico son de gran importancia, sin embargo, el proceso terapéutico de Ibicuy se sustenta fundamentalmente en la ayuda recíproca y la solidaridad entre sus propios residentes, en el perfecto balance entre los beneficios científicos y soluciones sociales.

Cada persona es el principal gestor y responsable de su propio cambio, aunque quizás en un principio el mismo no se de cuenta. Solos y en grupo, los jóvenes de Ibicuy son los principales agentes de su propio cambio. Cada residente participa gradual y activamente en la dinámica de rehabilitación de sus compañeros manteniendo una relación interactiva constante, con la cual llega a comprometerse de manera profunda. La presión de los pares enseña e impone nuevas formas de comportamiento. Se trata de un sutil mecanismo en el que los residentes más antiguos, y por lo tanto más cercanos a su graduación o ya graduados, cumplen un papel de orientación, trasladando sus experiencias a los nuevos y ejercitando las relaciones solidarias de una verdadera comunidad que persigue el bien común.

El respeto que los más nuevos llegan a sentir por los residentes más avanzados se arraiga en el valor del ejemplo coherente: también ellos han pasado por lo peor y pese a la enorme dificultad y a las dudas en los momentos de crisis, han logrado salir adelante y sentirme mejor consigo mismos.

Poco a poco, de esta manera y en este tipo de organización, todos acrecientan su sentido de la responsabilidad.

Duración del tratamiento

Una vez evaluado el residente, se verá que tipo de tratamiento debe cumplir para su rehabilitación.

Ibicuy considera que la probabilidad de conseguir resultados favorables en lapsos inferiores a 14 meses de tratamiento es muy escasa. De hecho, el promedio actual se encuentra alrededor de los 16 meses y muy rara vez las estadías se extienden hasta un máximo de 20 meses.

La eliminación de los procesos adictivos necesita de una prolongada tarea que va mucho más allá de la simple desintoxicación. Requiere un duro y extenso trabajo, de abstinencia física e higiene mental, y de toda una disciplina estructurada para rescatar valores perdidos de carácter esencial y apuntarlos con la fuerza necesaria para que no vuelvan a desmoronarse ante los nuevos embates de la vida.

Es por esto que una de las tareas primordiales en Ibicuy es preparar largamente al joven residente para poder enfrentar numerosos momentos adversos y brindarles todas las herramientas para superar cada prueba.

Este periodo sirve también para separar al joven de todo elemento cercano al mundo de las drogas. El corte que se produce en este sentido, es total. No puede ser de otra manera si se quiere obtener un resultado satisfactorio.

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