|
El campo de Ibicuy
está protegido por un sistema de seguridad que conjuga eficiencia y discreción.
Los chicos no pueden salir sin el correspondiente permiso y lo perciben
claramente, pero sin sentirse ahogados en un régimen más severo de lo
necesario.
La protección de que gozan en el lugar, por su parte, es amplia y suficiente.
(Foto) Mediante el conteo continuo se mantiene un total control de los
residentes. La tarea de contar habilita funcional y emocionalmente al
residente.
|